Estoy en Twitter

Desde Twitter

Joan Lluís Montané

Actitud metaonírica en la obra de Mario René Madrigal Arcia

En la producción pictórica de Mario René Madrigal-Arcia  predomina una clara actitud metaonírica, en la que lo fundamental es la armonía existente entre su fantasía y la actitud mental, siendo el mundo de los sueños un complemento en el que se inspira. En realidad es un claro exponente del metaonirismo, dado que va más allá de lo onírico leído en clave simbólica, porque su fantasía conecta con otros mundos para trasladar sus preocupaciones y sus anhelos del subconsciente al consciente mediante la poesía y el uso frecuente de metáforas.

Su pintura es sensual, llena de colorido, fogosa, donde degradados, difuminados y colores de gran entereza compiten con su perfeccionismo en el dibujo, en paisajes inventados, en estructuras compositivas en las que lo sintético predomina.

En ocasiones dibuja, empleando elementos, seres humanos, animales, frutas y geometrías; mientras que, en otras, se interrelaciona dentro de una actitud abstracta, para expresar la fuerza de lo no concreto, siendo, paradójicamente, más gráfico y explícito que en su producción más detallada y con referencias.

Es un creador que investiga dentro de los parámetros de un surrealismo contemporáneo, en el que desgrana sus preferencias por una dinámica atractiva y bella, en la que lo fundamental es su actitud por y para con la mujer, que es musa y ángel.

Musa, porque inspira y ángel porque protege y guía. Es su ángel, y es la mujer, la mujer como esposa, la mujer como fuente poética de inspiración y también claro camino obligado hacia la espiritualidad.

Su metaonirismo explica el desarrollo de conceptos en los que la fuerza del sueño deja paso a la determinación de la poética compositiva, potenciando el poder evocador del dibujo y el color.

Sus paisajes inventados a base de frutas tropicales, la mujer como guía, el caballo y el unicornio, constituyen partes de un todo claro y preciso, que es evocador, pero, a la vez, posee la enigmática complejidad del laberinto, de la actitud de la vida que se instala en la fortaleza de lo metafísico.

No hay verdad sino conjunto de evidencias que son producto de la espiritualidad, es decir de la fe. Fe en nosotros, en la mujer, en un  mundo bello, que es también el mundo al que no renuncia Mario René Madrigal.

Expone en Galería Dau al Set de Costa Rica su más reciente producción caracterizada por avanzar hacia la consecución de una nueva visión más fantasiosa, pero, a la vez, comedida y serena.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)
Julio 200
España