Estoy en Twitter

Sin abandonar la sensualidad, el cromatismo y lo poético cuyos referentes se encuentran en la tradición pictórica nicaragüense Madrigal Arcia trabaja sus temas desde otra perspectiva. Sus frutas-objetos nos abordan desde una silenciosa y distante monumentalidad cual si fueran mudos testigos de algún pasado que se extiende al presente; y es que ellas son como piezas arqueológicas que registran alguna memoria. Son seres vivientes, extrovertidos que ofrecen su interior, esa pulpa contradictoriamente petrificada, al espectador, a la vez que ocultan sin ofrecer nada más que un ángulo o una superficie. Misteriosas y expectantes proyectan sus volumetrías en sombras que interceden el paso en la infinitud de la tierra, y hablan de habitantes lejanos en el tiempo que todavía permanecen en esta tierra centroamericana. Talvez ellas no son mas que el recuerdo del paisaje y la historia nicaragüense con su extensión y dramatismo.

Dermis P. León
Historiadora de arte
Colabora para la revista  Art Nexus